viernes, 24 de febrero de 2023

Expresionismo: "La metamorfosis", de Franz Kafka

Tiempo de lectura: cuatro minutos.

Hola, hola.

Conviene leer la entrada anterior Sobre las vanguardias europeas antes de abordar la presente, pero cada quién decide, ¿verdad?... Comencemos, pues.

El expresionismo es una vanguardia alemana surgida en el ámbito pictórico que pretende el abandono de la clásica imitación de la realidad en la obra de arte, para en cambio expresar en ella la vida interior del ser humano, acentuando las emociones y el simbolismo, y con una tendencia hacia lo deforme, lo grotesco, lo feo, lo aterrador.

La pintura El grito (1893), del noruego Edvard Munch, es considerada una de las primeras y más célebres manifestaciones del expresionismo.

 

El grito, de Edvard Munch (1893).
Cuando yo era niño, me daba un chingo de miedo esta pintura. Por ahí escuché que los creadores
de la película slasher Scream (1996) se inspiraron en la figura central de esta obra
para diseñar a su asesino enmascarado... Sí se parecen, ¿no?

 

En el ámbito literario, se considera a Franz Kafka como uno de los máximos representantes del expresionismo. Su novela de 1915, La metamorfosis (Die Verwandlung), cuyo título podría también traducirse como La transformación, es considerada una de sus obras maestras.

 


Foto del Kafka. Dato importante: escribió en idioma alemán,
aunque era ciudadano checoslovaco.

 

La metamorfosis trata sobre el joven mercader Gregor Samsa, quien detesta su ocupación ajetreada, pero la cual le permite mantener a su familia compuesta por sus padres y por su hermana menor. Desde el primer párrafo, un narrador semi-omnisciente y ajeno a la historia nos cuenta que Samsa despierta un día transformado en insecto gigante; en un escarabajo pelotero, más concretamente, como se aclarará cerca del final de la obra.

Se suele escuchar por ahí que la escritura de Kafka es muy complicada de entender, pero ese no es el caso de La metamorfosis. La obra se clasifica como novela corta, y vaya que es cortísima, dividida en tres capítulos que suman 36 paginitas en la versión consultada por mí y que indico en el apartado de Referencias. La trama de la obra es sencilla, su prosa es suficientemente rápida, centrada en las acciones y no en las descripciones de personajes o lugares. Lo único difícil de La metamorfosis es quizá intentar darle una interpretación única, pues admite múltiples explicaciones.

 


Una versión de La metamorfosis que no he leído.
Mi blog no tiene intenciones publicitarias, por ahora; quizá luego lucre con él.

 

Aquí describo al menos tres interpretaciones de la obra que yo detecté:

1. Fantasía sobre un hombre que, en efecto, se convierte en un escarabajo pelotero.

2. Alegoría sobre un hombre que supuestamente se convierte en un insecto, en un bicho, con la carga injuriosa que implican estas palabras. Esta alegoría es una crítica social hacia la economía aplastante de la era globalizada; es también una crítica hacia el carácter desagradecido del ser humano, que suele aceptar favores con humildad, pero que pronto los olvida, y engendra resentimiento contra sus antiguos benefactores si estos le niegan asistencia en alguna ocasión; en La metamorfosis, el carácter desagradecido del ser humano se aborda específicamente en el ámbito familiar. Según José Rafael Hernández, esta interpretación tendría bases biográficas, ya que Kafka tuvo roces con su padre durante toda la vida, incluyendo un pleito sobre la usurpación del padre de la fábrica de asbesto que Kafka fundó junto a su cuñado (2009, p. 375).

Especulo que el padre de Kafka le habrá dicho alguna vez algo así como: “Eres un insecto, eres un bicho, eres un gusano”, y el escritor, herido, buscó aminorar ese dolor transformándolo mediante su arte, consciente o inconscientemente... En fin, esto ya es mera opinión personal, ¡je, je!: no me crean.

3. Mi favorita interpretación: la novela trata una situación realista o social, pero maneja un narrador semi-omnisciente, cómplice del protagonista, pues, sin ninguna advertencia para el lector, narra en ocasiones desde la perspectiva limitada de Samsa, quien sufre una atrofia física y padecimientos mentales que lo conducen a creerse un insecto gigante y que le impiden seguir trabajando para mantener a su familia.

El narrador, pues, cuenta la historia dando por hecho que Samsa ve sus propias patas de insecto, cuando en realidad puede tratarse de un delirio; además, el narrador no siempre logra percibir lo que la familia de Samsa dice a escondidas de él, como si el narrador mismo estuviera encerrado en el cuarto de Samsa y padeciera las mismas dificultades físicas y mentales que este: por todo ello es que considero al narrador como semi-omnisciente, cómplice del protagonista.

4. Una interpretación extra: las tres anteriores al mismo tiempo o incluso más, ¡ja, ja!... Es decir, que no hay una interpretación unívoca de la obra, y eso es lo interesante. Hay que acostumbrarse: en la literatura de cualquier época, difícilmente las obras tendrán un sentido único, y en ocasiones no tienen ningún sentido, al menos no un sentido lógico, sino estético; creativo, pues.

¡Uff!, qué difícil fue explicarles todo eso. En fin, lean La metamorfosis: es una gran obra, amena de leer, profunda, cortita.

Hasta aquí con el expresionismo. Esperen futuras entradas donde explicaré otras cuatro vanguardias europeas que considero importantes.

Gracias por leer.

Ciao!


Daniel Zambrano.

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Referencias

Kafka, F. (2009). Cuentos completos: (textos originales) (J. Hernández, Trans.). Valdemar.

 

Bibliografía

Reyzábal, M. (1998). Diccionario de términos literarios (2ª ed., Vol. 1). Acento.

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