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Hola, hola.
En esta ocasión, comentaré la novela El gran Gatsby, escrita por el estadounidense Francis Scott Fitzgerald y publicada en 1925, cuando el autor contaba con veintiocho años de edad.
Prometo ser serio en este post, ¡je, je!: escribiré formalmente, no como en el resto de mis publicaciones; hay que variar el tono de vez en cuando, ¿no?...
Primero que nada, quiero regalarles el fragmento inicial de la novela, pues me gusta mucho, además de que es un fragmento medio famoso y se relaciona con toda la trama. Aquí lo tienen, pues, en voz del narrador Nick Carraway:
Cuando yo era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces. «Antes de criticar a nadie», me dijo, «recuerda que no todo el mundo ha tenido las ventajas que has tenido tú».
Buen fragmento, ¿no?... aplicable a muchos aspectos de nuestras vidas. Bueno, bueno, comencemos, pues. Ahora sí: seriedad.
El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald, es una de las novelas estadounidenses más prestigiadas debido a que refleja y critica la sociedad norteamericana de los excesos que comenzaba a gestarse tras la Primera Guerra Mundial. El prestigio de la novela también se debe a que maneja un estilo sencillo de entender, su tratamiento es realista e incorpora elementos autobiográficos, todo lo cual implica una estética diferente de la que predominaba en las vanguardias europeas de aquellos años.
Concretamente, El gran Gatsby se ambienta en 1922, en Long Island, Nueva York, en el contexto de la alta sociedad de posguerra y de la ley seca estadounidense, en la época que vio florecer el jazz y la industria del cine sonoro: todo este contexto queda plasmado en la novela de manera casi siempre explícita.
El narrador en primera persona, Nick Carraway, es un hombre de treinta años de clase media, corredor de la bolsa de valores, quien relata lo que le sucede dos años antes junto a su opulento vecino Jay Gatsby, el protagonista de la novela.
Gatsby ofrece de manera recurrente fiestas glamurosas en su mansión de Long Island, aunque la mayoría de sus invitados lo conocen muy poco o nunca lo han visto personalmente. Nadie sabe con certeza quién sea Jay Gatsby, ese nuevo rico, tal como lo llama con desprecio el antagonista Tom Buchanan. Entre los invitados de Gatsby, corren rumores de que este sea un asesino, un espía alemán, un sobrino del presidente de Alemania o un traficante de alcohol.
En medio del gentío que acude a sus fiestas, Gatsby permanece siempre distanciado, sobrio, melancólico: algo le hace falta en la vida, e invita a su mansión a Nick Carraway para que lo ayude en su propósito secreto. Es entonces que Nick nos conduce al mundo glamuroso de Gatsby, donde nos muestra que la alta sociedad norteamericana no es lo que parece: a estas fiestas asisten borrachos, apostadores, falsos ricos, gente sin hogar, racistas, clasistas, asesinos, estrellas del espectáculo que se acuestan con sus directores.
La novela se desarrolla por medio de un pentágono amoroso que involucra a los siguientes personajes: Tom Buchanan y su esposa Daisy, ambos de familias adineradas; el soltero Jay Gatsby, un rico misterioso que ha hecho fortuna por sus propios medios; el mecánico George Wilson y su esposa Myrtle, ambos de clase baja.
Entonces, la novela es en esencia una historia de amor, de un amor frustrado por la Primera Guerra Mundial. Este amor frustrado pudiera interpretarse como la búsqueda alegórica por un Estados Unidos anterior a la guerra, supuestamente mejor que el Estados Unidos de los años veinte, el cual gozaba de bonanza económica pero ya exhibía los problemas típicos de las sociedades capitalistas, como son el culto a la materialidad, el egocentrismo, el crimen organizado. Con su novela, Fitzgerald parece presagiar el desenlace de esta vida de excesos que llegaría a un fin abrupto con la crisis económica mundial de 1929, la cual, según se dice, fue provocada en gran medida por los corredores de bolsa estadounidenses, corredores de bolsa como el narrador Nick Carraway.
Francis Scott Fitzgerald
(1896-1940), cerca de la época en que escribió El gran Gatsby,
la más
estimada de sus obras.
Dicho todo lo anterior, ahora sí procederé a hacer mierda la novela, tal como es mi costumbre... ¡ja, ja!: no, discúlpenme, se me salió, dispénsenme; había prometido ser bueno... Es que no pude resistirme al leer los comentarios del traductor de la novela, Justo Navarro: fiel a su nombre propio, Navarro emite comentarios muy justos sobre la novela, aunque realiza un par de afirmaciones injustas que adoptan el parecer general de la crítica literaria y con las cuales yo no estoy de acuerdo. Me explicaré.
Navarro afirma que El gran Gatsby emplea una estructura novedosa, pero yo no la observo por ninguna parte; la novela es una narración típica, lineal, lo que no tiene nada de malo, pues además el entramado de sucesos y personajes está muy bien construido, con giros que logran sorprender al lector.
Por otra parte, Navarro asegura que la novela es rápida, y no lo creo, pues Fitzgerald suele caer en el vicio de prácticamente toda la narrativa anterior al siglo XX, el cual consiste en describir con minuciosidad, casi siempre de manera injustificada; en el El gran Gatsby, este vicio se aprecia sobre todo con la descripción del estado climático en muchos de los capítulos, aunque el clima tenga poco o nada que ver con lo narrado: todo ello ralentiza la prosa. Sólo en el capítulo quinto de la novela se incluye una interesante descripción del clima que se relaciona de manera irónica con el sentir de los personajes. Por otro lado, los pocos fragmentos donde los personajes viajan en coche sí se sienten ágiles, precisamente porque en ellos no se describen con minuciosidad escenas ni personajes ni sentimientos ni bla, bla, bla, sino que la narración avanza rápido, como evocando la velocidad de un viaje en coche por medio de verbos y de diálogos con pocas acotaciones del narrador.
En fin, en fin... A pesar de estas últimas observaciones salvajes mías, sí les recomiendo mucho leer El gran Gatsby, ya que es una obra muy apreciada por la crítica literaria y por el público lector; además, es muy corta, de poco más de cien páginas; es también una novela sorprendentemente contemporánea, pues refleja la sociedad superficial basada en el consumo, la cual ha alcanzado extremos en nuestra época y se ha extendido más allá de los límites estadounidenses... Y lo que es más importante: si leen la obra, luego podrán compararla con la película reciente donde Gatsby es interpretado por Leonardo DiCaprio, tras lo cual ustedes podrán verse bien cultos y cagones frente a sus amigos al decirles: “¡Neee!: ¡el libro está mejor que la película!”.
En fin, los dejo con una reflexión sobre el fragmento inicial del libro que ya antes incluí aquí:
Cuando yo era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces. «Antes de criticar a nadie», me dijo, «recuerda que no todo el mundo ha tenido las ventajas que has tenido tú».
¿Cómo se relaciona este inicio de la novela con su trama?, ¿a qué personaje o personajes aplica?: ¿será a los personajes de clase baja, media o alta?, ¿la frase puede aplicar a toda clase de personajes?; ¿ser rico significa siempre ser privilegiado?...
Qué emoción, ¿no?, ¡je, je! Odio los spoilers e intento evitarlos en cualquier clase de crítica literaria que realizo, así que los dejo mejor con lo contrario, con este cliffhanger; amo los cliffhangers.
Gracias por leer.
Ciao!
Daniel Zambrano
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Bibliografía
Fitzgerald, F. (2011). El gran Gatsby (Justo Navarro, Trad.). Anagrama.
Iáñez, E. (1993). Historia de la literatura universal. El siglo XX: la nueva literatura (v. 8). Tesys-Bosch.